miércoles, 24 de junio de 2009

Sin pies ni cabeza (ni bigotes)

Se toma y retoma en cualquier punto: la vida. Quizás nada de eso, quizás ni siquiera hay puntos. Nacimiento y muerte son transiciones, fijaciones arbitrarias del yo; como mucho son cambios de manifestación y de percepción. La vida es inasible. Solo una necesidad fingida marca límites. La vida solo puede contemplarse a la vez que se participa del juego; dos caras de la misma moneda, los pies y la cabeza, la mano derecha y la izquierda. La danza del ser. Todo es vida, aun la muerte. "Sin pies ni cabeza ni bigotes", dice el señor gato, pero se ríe entornando sus ojos en el atardecer veraniego.

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