martes, 2 de junio de 2009
De brújulas y vísceras
A veces, el cielo se nubla de repente, desaparecen las estrellas y nos faltan datos para descifrar el camino. Es el momento de volverse hacia dentro, de darse cuenta que todo nació en la prfundidad de nuestras vísceras y que ahí está la brújula, haya o no estrellas en el exterior. El corazón jamás engaña, solo requiere sosiego y dejarse un buen rato tranquilo a la escucha de sus latidos, que no siempre son los mismos. El señor gato sabe de eso. Sabe que el ritmo de su vida lo marca el corazón, tam-tam de la alegría y la tristeza, del ser cambiante y por eso mismo vivo. Todos los caminos han de ser con corazón, de lo contrario las estrellas desaparecen en el cielo y en el espíritu. Pero de nada sirve quedarse mirando para dentro. El corazón, cuando habla de verdad, nos lleva hacia fuera, a celebrar la vida, a comunicar con los otros. Y así, aunque hoy esté nublado, o quizá por eso mismo, el señor gato busca la mano acariciante de los humanos, y escucha el corazón de esas personas, y llegado un momento lo confunde con el suyo. "Aquí ya no hay ni dentro ni fuera. Qué curioso", piensa el señor gato mientras cierra sus ojos y sueña con estrellas infinitas que guían por siempre sus felinos pasos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario