miércoles, 29 de abril de 2009
Ligerezas y levedades
"Siente la ligereza de la escasa necesidad", se dice a sí mismo el señor gato mientras pasea por su huerta. Ve a la gente cargada de ropa, de sentimientos pesados, de problemas intuidos y apenas presentes. La ve trabajar sin fin, sin necesidad, sin que tenga ninguna relación con su sostenimiento. Se divierten como el que ficha y asumen proyectos como si fueran exámenes que hay que aprobar. Y no saben qué es la levedad, la soportable y deseable levedad del ser, señor Kundera, dice el gato entrecerrando los ojos.
jueves, 16 de abril de 2009
Contemplación felina
Dice el pronóstico en internet que hoy hará sol, pero está lloviendo. Esto el señor gato no lo sabe, porque él no mira pantallas, ni teclea, ni utiliza más ratones que los que encuentra en sus huertas. Sentado en su muro, o resguardado bajo alerones o balconadas, contempla el mundo exacto y perfecto como es; no hace cuentas, no sabe lo que son cómputos, pero todo le parece bien como está. Sus ritmos interiores le dictan todo, aprovecha el sol para calentarse y la luna para mirarla. Y como un chamán sereno consigue, sin buscarlo, parar el tiempo, encontrar momentos de eternidad que se recogen entre arbustos, cuencos de comida o centelleo de estrellas. El tiempo soy yo, debería de pensar el señor gato, pero él sólo vive, sin más, y por eso él es el tiempo.
lunes, 13 de abril de 2009
La mala memoria
A propósito del silencio del día 11 reflexiona el gato en su isla:
La memoria es un camino de olvido y pérdida, una celebración de la levedad. Veo como las personas pierden relojes, libros, cuadernos, gorras, pelotas, carteras, el coche en el párking... Son regalos de la ausencia definitiva o momentánea, suspensión de la propiedad, el ser a solas consigo mismo, y las manos vacías, sin apego.
Y yo paseando por el muro.
La memoria es un camino de olvido y pérdida, una celebración de la levedad. Veo como las personas pierden relojes, libros, cuadernos, gorras, pelotas, carteras, el coche en el párking... Son regalos de la ausencia definitiva o momentánea, suspensión de la propiedad, el ser a solas consigo mismo, y las manos vacías, sin apego.
Y yo paseando por el muro.
sábado, 11 de abril de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
Párate y disfruta del desorden, del regalo que la naturaleza no calculada le da a nuestro cerebro, tan insuficiente él en su deseo de cálculo. Es como si las cosas adquirieran solas el don de la coreografía, de colocarse, disolverse y re-colocarse en danza con el Universo, siendo en sí Universo. Los chinos llaman Li a este aparente desorden, a este orden de la Naturaleza que nuestra neurosis apellida caos. Párate y disfruta, como hago yo sobre este muro, dice con su mirada el señor gato.
miércoles, 8 de abril de 2009
Ocupaciones
Pre-ocuparse es ocuparse previamente de algo, pensar en ello antes de que ocurra lo que quizá no llegue nunca. Ocuparse, por el contrario, es "tomar posesión" de la circunstancia presente en la que ya ha acaecido algo o en la que se ha producido el resultado de algo que hay que afrontar voluntaria o necesariamente. Preocuparse está cargado de irrealidad, de falta de presencia. Irrealidad en cuanto que la cosa, la res, no está presente, luego entonces no hay posibilidad material de ocuparse de ella, pues no existe o está en otra parte, dice el señor gato en su tejado.
lunes, 6 de abril de 2009
El fluir de los felinos
No podemos dejar de fluir. Sería suficiente escribir esto, y fin de la reflexión. Caminamos en la segunda realidad del sueño igual que lo hacemos durante la vigilia. Piensa siempre nuestra mente, pues otra cosa no sabe hacer, y nunca para. No existe la mente en blanco, y en sueños hasta se dispara. No hubo buda, por despierto que lo llamaran, que conociera o pretendiera la mente en blanco. Y todo este ajetreo lo podemos enfocar como angustioso amontonamiento o como ritmo vital precioso, rápido y lento, ligero y demorado, pero jamás quieto. Y en el movimiento (que incluye la quietud, qué cosas) descubrimos la levedad, la falta de peso que nos infunde, al ser conscientes de ella, la hermana ligereza. El eterno movimiento de la tierra bajo los pies nos acompaña. Hasta las piedras caminan. El árbol, viejo pariente, no se detiene, ni en la tierra, con el festival de sus raíces, ni en el aire, componiendo sus sinfonías; y como el dios romano Proteo, sigue siendo bajo las más diversas formas que toma la madera. Observación y movimiento, el fluir de los felinos, señor gato.
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