domingo, 12 de julio de 2009

Presente y ajeno a la vez, en plena carrera, el señor gato parece señalar que la alegría y el disfrute son condición natural del ser, la más ligera y directa, la menos elaborada. La risa en los humanos, el llanto emocionado, son celebración de estar vivo, como el movimiento y el ritmo del corazón. Chapotear con los pies en la vida, llamar al viento con el viento de nuestra voz. Gritos y maullidos, caricias y roces gatunos. Defender la alegría, como dijo el poeta. El señor gato deja de correr y contempla el sol en su movimiento. "Él también se alegra cada día", piensa felinamente.

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