sábado, 25 de julio de 2009

Miradas que se miren

Para el señor gato la mirada es elemento fundamental de su vivir diario. Con ella lo ve todo y lo recibe todo. Los ojos son comunicación. El tráfico de las miradas es infinito. Por eso le hace gracia que los humanos la usen con tanta deficiencia. Mirar es aceptar el mundo, dejarlo venir, dejar llegar al otro, a uno mismo reflejado en el universo. Miramos y rompemos barreras mentales, sensitivas, espirituales; por eso nos cuesta sostener la mirada. Nos avergonzamos, creemos que quedamos descubiertos cuando nos abrimos a través de los ojos, como si hubiera cosas que esconder, algo en nosotros que es diferente, faltas, "cosas" inconfesables que "solo a mí me pasan". Falso. Por eso se busca la excusa del manual de buena conducta: sostener la mirada es falta de educación. Falso. Solo ocurre que el miedo se busca reglas para subsistir. La debilidad se siente fuerte tras las leyes. Y entonces nacen los uniformes, los rostros impenetrables, ejércitos, religiones, registro de la propiedad, apellidos, y sobre todo rostros sin miradas, ojos sin luz. Miramos al suelo para no "descubrirnos", y no sabemos que estamos fichados hace tiempo y bien controlados mirando solo lo que nos dicen y a la distancia que nos indican, normalmente no más allá de los telediarios. "Eso sí que es peligroso -piensa el señor gato-, mirar en una sola dirección: así no ves los peligros, ni las puestas de sol tampoco."

No hay comentarios:

Publicar un comentario