martes, 3 de noviembre de 2009
Silencio prolongado
A veces el silencio, incluso si es prolongado, reorganiza el universo a los ojos del señor gato. No se puede parar el pensamiento, como no se pueden detener los latidos del corazón, no está al alcance de nuestra voluntad. Lo que podemos hacer es parar los pies, sentarnos, dejar de perseguir ideas, proyectos, personas, otros gatos y, sobre todo, quimeras, que son realmente esa sarta infinita de mentiras disfrazadas de ideales y costumbres con que nos han tupido el entendimiento, para así no dejar lugar a nuestros propios descubrimientos y a los sentires más íntimos. ¿Qué siento yo de verdad? Es la pregunta que se ha hecho durante dos meses el señor gato, y lo ha dejado en suspenso. La verdad es que ha seguido buscando su comida, durmiendo, amando, disfrutando de cada milímetro de la vida pero dejando en el aire la pregunta, para saber al final que la respuesta se hace cada día, en el silencio y en el ruido, en el hacer y en el pensar y que si encontrara una solución definitiva llegaría el momento de disolverse y empaquetar para una nueva existencia. "La quietud y el movimiento son las dos partes de la misma realidad, pero ninguno de ellos cesa jamás mientras este animal siga existiendo" piensa el señor gato levantándose de una de sus siestas diarias para ir en busca de una nueva diversión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario